MALABRAVA + THE BUCANNAN | 18.10.2025
THE BUCANNAN subió al escenario del Fun House de forma misteriosa, con los sonidos del mar de fondo y vestidos con camisas hawaianas y máscaras de luchadores mexicanos. Los tres miembros de la banda, Señor Verde, Señor Rojo y Señor Rosa llenaron el espacio con su presencia, erguidos como verdaderos luchadores, antes de que la música irrumpiera con un ritmo potente y envolvente. El decorado acompañaba perfectamente la propuesta, con detalles como un tiburón colocado en el escenario.
Aunque los integrantes compartían una misma estética, cada uno dejaba ver su personalidad a través de la máscara y la forma en que llevaban la camisa. Señor Rojo, guitarrista, fue especialmente hipnótico con sus movimientos y su forma de animar al público. Aunque no hubo mucho canto, las intervenciones vocales y el uso inteligente de samples mantuvieron el show dinámico e interesante. Señor Rosa, el baterista, fue quien más empujó el ritmo hacia adelante con una fuerza impresionante. En un momento, golpeó con tanta intensidad que una baqueta salió volando, pero sin inmutarse, cogió otra y siguió tocando como si nada.
Uno de los momentos más destacados llegó cuando interpretaron su versión de “Sarà perché ti amo”. La adaptación fue muy original, y varios miembros del público se unieron cantando durante las partes más reconocibles.
El sonido durante su set fue excelente, como ya es costumbre en el Fun House. THE BUCANNAN ofreció un concierto potente de unos 40 minutos, mostrando su arte, su humor y una química envidiable sobre el escenario.
Las headliners, Malabrava, trajeron una explosión de color y caos en el mejor sentido posible. Vestidas con conjuntos rosa a juego (uniformes hasta los zapatos de la cantante), el cuarteto mantuvo una energía similar al surf rock y psych rock, pero con su propio toque teatral.
Desde el primer acorde quedó claro que Andrea, voz principal, era el centro de atención. Sus movimientos eran expresivos y perfectamente sincronizados con la música, casi como una coreografía nacida del instinto. Bailó, actuó e incluso gritó con control y emoción, dando vida a cada canción. Uno de los momentos más divertidos llegó cuando comenzó a bailar con el tiburón del escenario, luego fingió tocarlo como si fuera una guitarra y finalmente lo lanzó “a surfear” entre el público.
El resto del grupo, formado por Sofía al bajo y coros, Laura a la batería, y Rocío a la guitarra y coros, mostró una química increíble sobre el escenario. Su sonido mezclaba influencias de surf, psicodelia y blues, alternando entre letras en español e inglés. Aunque algunas canciones compartían una atmósfera parecida, la energía nunca bajó; se mantuvo constante durante todo el set, con carisma y presencia de sobra.
La conexión entre las cuatro era evidente, especialmente cuando el bajo y la guitarra intercambiaron instrumentos a mitad de una canción, riendo y manteniendo el ritmo sin perder ni un segundo. El uso de utilería y vestuario hizo que el concierto se sintiera casi como una obra de arte escénica, desde los uniformes rosas hasta los coladores que se colocaron brevemente en la cabeza.
Cada movimiento, cada gesto y cada grito estuvo lleno de intención y actitud. Con su vibra de rock vintage, humor y energía desbordante, Malabrava ofreció una actuación imposible de olvidar.
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